viernes, 29 de agosto de 2014

Me pregunto cómo es posible que en cuestión de minutos la vida de una persona pueda cambiar tan radicalmente... creo que estoy pasando por las peores etapas de mi vida, es una mala racha y espero que acabe tan rápido como empezó.

Hace casi dos semanas era sábado, un día común y corriente... con todos aquí en mi casa haciendo flojera, riendo, mi papá gritando para que le ayuden y todo lo que se considera normal dentro de los límites de esta familia. Yo estaba en mi alcoba intentando organizar un poco mi desorden para luego hacer mis tareas, hasta que escuché a mi papá gritar (lo cual se me hizo normal porque se la pasa gritando la mayoría del día. Pero había algo inusual en su voz... tenía cierto desespero, y me di cuenta de que no era un llamado común hasta que mi mamá subió corriendo a decirme que mirara qué tal iba el almuerzo, porque a mi abuelita le había dado, como decimos aquí "un patatus". Mi abuelita no podía sostenerse con sus piernas, ni tampoco hablar... se desplomó en la silla en la que siempre se sentaba cuando estaba en su tiendita. Entre mi tía y mi papá pudieron sacarla de la tienda, y luego mi mamá y yo les ayudamos, lo último que le dije a mi abuelita en su supuesto estado de consciencia fue que estuviera tranquila, les ayudé a subirla al carro y se fueron al hospital... tuvo un derrame cerebral debido a su hipertensión, ese mismo día tuvieron que llevarla a otro hospital (que queda al otro lado de la ciudad, gracias hermoso sistema de salud de Colombia .l. partida de hijos de puta) y casi fallece en la ambulancia a medio camino...

Realmente, desde el día en que la vi en ese estado, inconsciente y cotradiciendo su propia voluntad, con el dolor de mi alma le pedí a Dios o a ese ser superior que dicen que existe, que aunque a nosotros nos doliera demasiado que era mejor que la llevara con él para evitarle todo ese sufrimiento, esas dos semanas de sufrimiento...

Y así fue que el 23 de agosto nos dimos cuenta de que Dios tenía un nuevo angelito a su lado, el mejor angelito y el más lindo de todos... Descansa en paz abuelita <3, mi guerrera.

viernes, 1 de agosto de 2014

Masoquismo sin fuerza de voluntad

Aún sigo pensando en él... y como una tonta lo busco y sé que a lo mejor no voy a volverlo a ver. No entiendo por qué me impactó tanto su presencia en mi vida si en realidad él nunca fue parte de ella.

Me falta fuerza de voluntad para hacer muchas cosas, y estoy en esa época del círculo vicioso al que llamo vida en la que simplemente me detesto y me siento inferior, aunque en el interior sé que no lo soy pero nunca hago nada para cambiarlo. Justamente hoy se supone que tenia una cita con el psicólogo de la universidad... llegué tarde para ir a la cita, así que no fui, simplemente no quería ir porque sé que al final yo soy la única que tiene la cura para mis dolores y las soluciones a mis problemas, nadie más... mi felicidad no se puede basar en otra persona más que yo, primero estoy yo antes que los demás y se supone que así debería ser siempre.

Para amar a alguien más debería venir el amor propio, y eso es algo que no tengo... pienso que mi pasado en lugar de debilitarme y detenerme debería ser mi incentivo para ser una mejor persona, más fuerte, y también para empezar a caminar distinto. Lamentablemente, en los días en los que mi voluntad está totalmente construida pasa algo o llega alguien que hace que todo mi esfuerzo sea en vano, y ya no quiero eso. No quiero nada de lo que estoy viviendo (las cosas malas), no quiero seguir con los demonios que tengo dentro de mi, quiero sacarlos y empezar de cero, ser más fuerte... dejar de ser masoquista y tratar como una prioridad a alguien que ni me conoce o me trata como una simple y banal opción.

Quiero poder ser fuerte y valorarme como soy, felicitarme por mis logros y no auto destruírme con críticas que en lugar de hacerme mejorar me hacen caer más. Pero primero voy a empezar a combatir mis demonios sin dejarme vencer por ellos, y así sé que todo cambiará.